El mito del aumento de la violencia

Non-violenceSiete años tiene ya esta charla, pero sigue tan vigente como entonces. No es la única en la que podréis encontrar a Steven Pinker hablando del mismo tema, pero sí la que concentra más ideas por unidad de tiempo. El reputado autor de “Los ángeles que llevamos dentro” (más conocido por su obra “La tabla rasa”) ofrece desde TEDtalks evidencia a favor de que la violencia, al contrario de lo que se cree popularmente, ha descendido de manera espectacular a lo largo de la historia hasta nuestros días, la época más pacífica de la misma. Hay que entender que semejante afirmación se hace desde un punto de vista macroscópico (de nada sirve hacer comparaciones recientes) y que la impresión contraria que podamos tener se explica por el vertiginoso aumento que han experimentado los medios de comunicación. Es momento pues de dejar de preguntarse compulsivamente qué causa las guerras y demás conflictos, para empezar a mirar hacia lo que estemos haciendo bien. En este sentido, Pinker arroja cuatro explicaciones tentativas, en absoluto excluyentes unas de otras, pues evidentemente se trata de un fenómeno multicausal. Me tomo la libertad (jeje) de parafrasear las mismas:

1. Thomas Hobbes tenía razón: la anarquía lo único que fomenta es la incertidumbre extrema en torno a cuestiones vitales, y ésta se combate necesariamente con el último de los recursos, la violencia. El establecimiento de normas y el monopolio de la fuerza por parte de un estado se antojan como la mejor solución… y así lo delata la evidencia histórica.

2. La vida como valor en alza: el politólogo James Payne señala que el aumento que ha experimentado nuestra esperanza de vida ha podido incrementar también la importancia que le damos a la misma, tanto a la propia como a la ajena.

3. Altruismo recíproco y tecnología: el altruismo (tema que trataré próximamente) ha encontrado un nicho importante en el mundo de la tecnología, revalorizando además a los miembros del “exogrupo”. Se atribuye la idea al periodista Robert Wright.

4. La evolución de las redes sociales: aunque el filósofo Peter Singer se refiera a “círculos”, el concepto de red me parece más atinado. Hablamos de las no virtuales. Tal vez la más prosaica de las cuatro hipótesis, que a falta de operativización se resume en que a medida que las tribus fueron creciendo hasta llegar al mundo globalizado que hoy conocemos, se nos fue cayendo la venda de los ojos.

* La charla, que dura escasos 18 minutos, es en inglés, pero pueden activarse los subtítulos, incluso traducidos al español… con todos los gazapos que ello implica.

** Picture “Non-Violence” by .

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3 pensamientos en “El mito del aumento de la violencia

  1. Estoy de acuerdo con Pinker en lo esencial. Un par de apuntes:
    – Aunque la guerra es universal en todas las culturas y asentamientos humanos, la distinción entre víctimas civiles y militares es reciente. Antes frecuentemente la guerra era total y perseguía la total aniquilación del enemigo.
    – Los conceptos de crimen de guerra o genocidio son aún más modernos. Hasta hace poco (y todavía, en las culturas más atrasadas) se consideraban consecuencias normales de la victoria/derrota.
    – Si examinamos las estadísticas, la proporción de muertes violentas en las diversas poblaciones tiende claramente a la baja (pese a las lógicas fluctuaciones).
    – Entre los encantadores y afables gebusi de Nueva Guinea, un pueblo que es candidato perfecto al estereotipo del buen salvaje y cuya forma de vida probablemente se asemeja más a la de nuestros ancestros que el estilo urbano, la proporción de hombres que mueren asesinados asciende al 35% . Atención: MAS DE UNO DE CADA TRES (mujeres 29%). Esto está años luz por encima de las cifras del peor barrio de Los Angeles o Nueva York.
    – Entre los bosquimanos, otros que tal, la tasa anual de homicidios es de casi 30 por 100.000, muy por encima, de nuevo, de Nueva York o los Angeles. Estos datos no son anecdóticos: todas las sociedades primitivas que se han estudiado en serio en este aspecto demuestran ser mucho más violentas que las áreas urbanas de Estados Unidos (no digamos Europa o Japón).
    – Entre los yanomami, también ensalzados habitualmente por los comeflores, la forma normal de resolución de conflictos son peleas a estacazos con resultado frecuente de graves heridas o muerte. El jefe puede intervenir atacando a uno de los contendientes hasta la muerte. A menudo los familiares también se unen a la lucha, dando lugar a batallas campales con numerosas víctimas. Por desgracia para ellos, no cuentan con unidades antidisturbios. La causa más frecuente de estas trifulcas es la posesión de lo que para ellos es una valiosa mercancía: las mujeres.

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  2. Pingback: Magapsine (03/04/2014) | dronte.es

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